Oviedo, Europa Press
La Fundación de Investigaciones Educativas y Sindicales (FIES) presentó ayer el segundo cuaderno sobre el alumnado asturiano de Secundaria, que refleja que el 59 por ciento recurre a clases particulares. El 49 por ciento lo hace por necesidad, para aprobar, mientras que un 24,5 lo hace porque sus padres los obligan.
Se trata del segundo cuaderno de la encuesta realizada por Fies a 2.535 alumnos de Secundaria y Bachillerato de 28 centros públicos, 18 privados concertados y 2 privados no concertados.
En el primero de los cuadernos presentados se reflejaba que el nivel educativo de los padres afecta en el desarrollo escolar de los hijos y en la elección de centros. Así pues, los padres con más elevado nivel de estudios llevan a sus hijos a centros concertados o a privados, mientras que los padres con bajo nivel llevan a sus hijos a centros públicos y tienen mayor índice de fracaso escolar.
En este segundo cuaderno, la Fundación de Investigaciones Educativas y Sindicales detectó que los alumnos asturianos tienen una carga de trabajo excesiva que hace que tengan una media aproximada de 8 horas de trabajo diarias entre clases en el centro, clases particulares, labores en casa o actividades extraescolares, según expresó el coordinador del Grupo de Trabajo, Alejandro Álvarez.
Por su parte, Ana María García, miembro del grupo de trabajo de FIES, señaló que no hay apenas diferencia entre chicos y chicas a la hora de acudir a clases particulares ni excesiva diferencia entre centros públicos y privados concertados.
«Donde sí establece diferencia es entre los centros privados no concertados, donde un 72 por ciento del alumnado asiste a clases particulares», informó García. «Como el alumnado no recibe una educación satisfactoria tiene que recurrir a clases particulares», expresó Ana María García, que agregó que a mayor nivel de estudios de los padres, mayor es la asistencia de los alumnos a clases particulares. La situación del acceso a dichas clases refleja «una presión curricular excesiva», haciendo que la ESO reafirme la distinción entre clases. Según el estudio, las chicas estudian más que los chicos y las madres son las que apoyan más en casa.